Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Arrancamos en cinco, cuatro, tres...
con mi centro de gravedad a cero,
con un Pop Art naciéndome en los pies
y la última gota de mí, en tu liguero.
El deseo causa litigio en la cordura,
la falta de oxígeno provoca espasmos,
este beso elimina grasa en la cintura
y después de cien minutos, no nos vamos.
Recluimos los hilos de los encantos,
tu ceja izquierda sobresale por el velo,
me arrodillo en momentos tantos
que mi barbilla bordea tu celo.
El Mary Celeste sigue navegando en soledad
y es notable que tus labios se sonrojan,
acostado a tu lado, nace mi vanidad
y dos racimos de uvas se me antojan.
Un resplandor aparece entre mis labios,
los mismos que no dudan al besarte,
concluimos en siete, seis… si quiere Dios
y yo vuelvo mañana para saludarte.
con mi centro de gravedad a cero,
con un Pop Art naciéndome en los pies
y la última gota de mí, en tu liguero.
El deseo causa litigio en la cordura,
la falta de oxígeno provoca espasmos,
este beso elimina grasa en la cintura
y después de cien minutos, no nos vamos.
Recluimos los hilos de los encantos,
tu ceja izquierda sobresale por el velo,
me arrodillo en momentos tantos
que mi barbilla bordea tu celo.
El Mary Celeste sigue navegando en soledad
y es notable que tus labios se sonrojan,
acostado a tu lado, nace mi vanidad
y dos racimos de uvas se me antojan.
Un resplandor aparece entre mis labios,
los mismos que no dudan al besarte,
concluimos en siete, seis… si quiere Dios
y yo vuelvo mañana para saludarte.