Artifact

Cedric

Poeta recién llegado
Se que llegare de nuevo a este mismo punto en el que ahora me detengo a observar, pedazo a pedazo, la rabia del mundo contra mis ojos. Y no me desespero, aun cuando entre mis manos la piedra se cante arena sobre mis venas. Porque acá, debajo de mis huesos, ya no hace eco sentimiento alguno. Ya no llegan los nombres muertos y mi resonancia se pierde en el páramo de este silencio tan extenso, tan perdidamente ahogante de niños.

Porque si!

Fueron de niños los cuerpos que una vez encerraron mi alma en un cubo, en brote de sonrisas mal cocidas, de simple adiestramiento, sonrisas sin dientes ni mejillas. Solo sonrisas insomnes y famélicas, con carcajadas llenas de caries y sin aliento. Por eso el insomnio que ahora llevo en el pecho, es el tatuaje de aquel pasado.

Nunca se borrara aquella insignia, aun en el momento en que los bosques se apaguen y no nazca más el hambre en el mundo. Nunca se borrara en mí, ni en mi terrosa descendencia. Se parirá de mi odio vástagos de carbón y aluminio. Ojos de aluminio y carne de carbón. Que llevaran en el hoyo sin orgullo sobre el cuello. Y sonreirán, si! , ellos si que sonreirán.

Pero bendita sea la muerte, OH bendita, que como sombra puebla los pulmones de los que no tenemos respiro. Pero bendita sea la lluvia, OH Bendita, que enfría las llagas en la espalda, vestigios de un alma celeste, divina y eterna.

Se que volveré a este mismo punto, a torcerme los parpados contra el cielo. A lanzarme en pos de lo infinito, de lo que por primigenio. Invento su poder por sobre la ignorancia de los que llegaron después. Ignorante yo que ahora siendo maleza me incendio frente a la vida, negándola ciego sobre sus ojos. Y libero los cuerpos a medio invadir que me componen. Haciéndome otra vez de nada, de ojeras sin poema, de sombra del mar. Esperando que vuelva el filo a las tijeras, el mármol al templo, la sangre al camal.
 
Acabo de sentir una explosión callada haciendo burbujas en cada línea, en cada sentencia que arruga el alma hasta lo más profundo...tal vez sea la primera vez que me acerco a leerte y veo un potencial inmenso en la forma que logras dejar sumergida a esta lectora en la tristeza que embriaga hoy tus letras...Un gran abracito (se puede cuidar un poco más la acentuación y la puntuación), nada que no pueda remediarse con la práctica.!
 
Se que llegare de nuevo a este mismo punto en el que ahora me detengo a observar, pedazo a pedazo, la rabia del mundo contra mis ojos. Y no me desespero, aun cuando entre mis manos la piedra se cante arena sobre mis venas. Porque acá, debajo de mis huesos, ya no hace eco sentimiento alguno. Ya no llegan los nombres muertos y mi resonancia se pierde en el páramo de este silencio tan extenso, tan perdidamente ahogante de niños.

Porque si!

Fueron de niños los cuerpos que una vez encerraron mi alma en un cubo, en brote de sonrisas mal cocidas, de simple adiestramiento, sonrisas sin dientes ni mejillas. Solo sonrisas insomnes y famélicas, con carcajadas llenas de caries y sin aliento. Por eso el insomnio que ahora llevo en el pecho, es el tatuaje de aquel pasado.

Nunca se borrara aquella insignia, aun en el momento en que los bosques se apaguen y no nazca más el hambre en el mundo. Nunca se borrara en mí, ni en mi terrosa descendencia. Se parirá de mi odio vástagos de carbón y aluminio. Ojos de aluminio y carne de carbón. Que llevaran en el hoyo sin orgullo sobre el cuello. Y sonreirán, si! , ellos si que sonreirán.

Pero bendita sea la muerte, OH bendita, que como sombra puebla los pulmones de los que no tenemos respiro. Pero bendita sea la lluvia, OH Bendita, que enfría las llagas en la espalda, vestigios de un alma celeste, divina y eterna.

Se que volveré a este mismo punto, a torcerme los parpados contra el cielo. A lanzarme en pos de lo infinito, de lo que por primigenio. Invento su poder por sobre la ignorancia de los que llegaron después. Ignorante yo que ahora siendo maleza me incendio frente a la vida, negándola ciego sobre sus ojos. Y libero los cuerpos a medio invadir que me componen. Haciéndome otra vez de nada, de ojeras sin poema, de sombra del mar. Esperando que vuelva el filo a las tijeras, el mármol al templo, la sangre al camal.



oe mami jejeje no serio... buen escrito cedric.... tiene basante fuerza, da sentimientos fuertes "Ya no llegan los nombres muertos y mi resonancia se pierde en el páramo de este silencio tan extenso, tan perdidamente ahogante de niños"...


Wena Cedric
 

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