pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vengo a apoderarme de tu boca
con la sed ardiente devorando,
sin descaro encenderé tu cuerpo
y bajo mi piel yacerás sudando.
En tu pecho mi lengua reina
y a tu hombría ya no frenas,
erguida, cálida y palpitante
penetra entregada y delirante.
El tacto de tus manos en la piel
y el dulzor de tus labios de miel
hacen mi interior estremecer
con salvajes gemidos de placer.
Eres en mi cuerpo néctar varonil
en mis caderas te aferras sin fin,
violento y delicado me gobiernas
haciéndome temblar las piernas.
Te vuelves corcel al desnudo
con mi cabalgar fiero y rudo,
esposado al hechizo del fuego
te rindes al traicionero juego.
El asalto casi va terminando
y los cuerpos se van liberando,
con un mutuo estallido de placer
hacemos a la noche estremecer.
con la sed ardiente devorando,
sin descaro encenderé tu cuerpo
y bajo mi piel yacerás sudando.
En tu pecho mi lengua reina
y a tu hombría ya no frenas,
erguida, cálida y palpitante
penetra entregada y delirante.
El tacto de tus manos en la piel
y el dulzor de tus labios de miel
hacen mi interior estremecer
con salvajes gemidos de placer.
Eres en mi cuerpo néctar varonil
en mis caderas te aferras sin fin,
violento y delicado me gobiernas
haciéndome temblar las piernas.
Te vuelves corcel al desnudo
con mi cabalgar fiero y rudo,
esposado al hechizo del fuego
te rindes al traicionero juego.
El asalto casi va terminando
y los cuerpos se van liberando,
con un mutuo estallido de placer
hacemos a la noche estremecer.
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