BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Poco ha de importarte
la ascensión del ruido
como una piedra blanca
sobre pastizales de desidia
y atrozmente demolidos.
Sabes que los ojos de las gargantas,
atraviesan fácilmente
las piernas de los hombres.
Entonces, es ese el ruido que,
como un silencio, duerme su baraja
de nebulosas y nieblas, a la orilla
de todos los ríos?
Quizás las mariposas avanzadas
de la tarde, ojos transparentes, hojas
desvanecidas, deformen el interior
de los globos oculares, y prosperen
en la repetición del eco matinal.
Hechos de lóbulos, de hemisferios opacos,
traicionemos pues, la voluntad férrea
de los discos vertebrales.
©
la ascensión del ruido
como una piedra blanca
sobre pastizales de desidia
y atrozmente demolidos.
Sabes que los ojos de las gargantas,
atraviesan fácilmente
las piernas de los hombres.
Entonces, es ese el ruido que,
como un silencio, duerme su baraja
de nebulosas y nieblas, a la orilla
de todos los ríos?
Quizás las mariposas avanzadas
de la tarde, ojos transparentes, hojas
desvanecidas, deformen el interior
de los globos oculares, y prosperen
en la repetición del eco matinal.
Hechos de lóbulos, de hemisferios opacos,
traicionemos pues, la voluntad férrea
de los discos vertebrales.
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