Al alba, entre la niebla,
se dispersa la herida,
se entumece la mancha,
se hace más larga la brecha,
se esconden las tijeras, se camina.
Como un ovillo, entre las manos
la cabeza, bajo la cabeza,
los arrullos del asfalto helado.
Ojos que suplican a la sangre
que vuelva dentro,
pasos que se alejan
con sus cortes hechos.
Y ya no queda nada,
sólo un último suspiro,
una última carrera,
un último vistazo a las tijeras.
se dispersa la herida,
se entumece la mancha,
se hace más larga la brecha,
se esconden las tijeras, se camina.
Como un ovillo, entre las manos
la cabeza, bajo la cabeza,
los arrullos del asfalto helado.
Ojos que suplican a la sangre
que vuelva dentro,
pasos que se alejan
con sus cortes hechos.
Y ya no queda nada,
sólo un último suspiro,
una última carrera,
un último vistazo a las tijeras.