mariposita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pido que lo lean d e s p a c i o.
Así dormido,
entre sabanas blancas,
en el silencio del alba,
mi corazón reclama, sin miedo,
que te ama.
Así callado,
sin por qué quejar,
sin necesidad de pelear.
Así, dormido en silencio,
te puedo amar.
Así soñando,
más te amo, vida mía.
Puedo admirar tu sonrisa,
e imaginar el brillo de tus ojos,
cuando el sol te despierta.
Así dormido,
aferrado a mi cuerpo;
tan inocente, tan amable,
tan lindo, tan dulce,
tan mío sólo mío.
Así dormido,
así me quedo a tu lado.
Los dos, cuerpo a cuerpo,
sin decir ni una palabra;
sólo así se ama.
Se despide la noche;
shh duérmete, mi ángel.
Cierra esos ojos tan bellos,
y déjame amarte un poco más
en éste silencio eterno.
© Lillian Figueroa
Así dormido,
entre sabanas blancas,
en el silencio del alba,
mi corazón reclama, sin miedo,
que te ama.
Así callado,
sin por qué quejar,
sin necesidad de pelear.
Así, dormido en silencio,
te puedo amar.
Así soñando,
más te amo, vida mía.
Puedo admirar tu sonrisa,
e imaginar el brillo de tus ojos,
cuando el sol te despierta.
Así dormido,
aferrado a mi cuerpo;
tan inocente, tan amable,
tan lindo, tan dulce,
tan mío sólo mío.
Así dormido,
así me quedo a tu lado.
Los dos, cuerpo a cuerpo,
sin decir ni una palabra;
sólo así se ama.
Se despide la noche;
shh duérmete, mi ángel.
Cierra esos ojos tan bellos,
y déjame amarte un poco más
en éste silencio eterno.
© Lillian Figueroa
Última edición: