Que dulzura de versos, y que triste final, muy dolorosos...te entiendo, cuando, compartes tiempo con esos pequeñines llega a afectarte de tal manera las cosas, que se olvidan que no son tus hijos, ni siquiera tus parientes, y te dejan marcas y enseñanzas,para el resto de la vida..ya no sé que decir...Un gusto volver a leerte. abrazos