Sara Elisabeth
Poeta recién llegado
Se presentó ante mí, como obra de mi deseo, tallado de pureza y sensibilidad.
Un poder celestial concibió su alma cristalina y designó su nombre con letras doradas en el firmamento.
Los ángeles fueron evocados para definir la ternura infinita de su sonrisa, que me apresa con su simpatía arrolladora.
Sus Labios han sido dibujados con la tonalidad y el color de la perfección, humedecidos con el rocío del frenesí, siendo el exilio de mis besos.
Sus ojos poseen el brillo que le han encomendado cada una de las estrellas, y ellos me tienen encadenada al resplandor de su mirada.
Su piel aterciopelada y rociada con las fragancias de las flores silvestres, provoca la más dulce de mis caricias y su cuerpo esculpido de formas acabadas son la expresión de belleza inigualable.
Su voz compuesta con los acordes de la dulzura, es mi melodía cotidiana que serena mi alma.
Su corazón fue cincelado y teñido de amor; y en él se encuentra grabado mi nombre.
Así es él
Elisabeth
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