nesbith
EL MONSTRUO DEL LAGO.
.
Perdí una astilla,
la de mi columna.
Se perdió en el diluvio
mi pecho no la contuvo
y dolió verla en un frasco inherte
ya no palpitaba
como lo hizo en su lugar erróneo,
porque decidió dormir 3 semanas
sin que yo la persiviera.
Me observó,
quizás con ojos inquisitivos,
seguramente con papilas hambrientas
me deseeó tanto que explotó...
Y la perdí, con dolor certero
mareo y desmayo,
cual golpe detrás de la nuca.
Se fue, no le gusté lo suficiente.
Mi pecho no era grande y cálido como ocupaba,
mis pensamientos demasiados densos para dejarle echar raíces
y mi anhelo no fue suficiente.
.
Perdí una astilla,
la de mi columna.
Se perdió en el diluvio
mi pecho no la contuvo
y dolió verla en un frasco inherte
ya no palpitaba
como lo hizo en su lugar erróneo,
porque decidió dormir 3 semanas
sin que yo la persiviera.
Me observó,
quizás con ojos inquisitivos,
seguramente con papilas hambrientas
me deseeó tanto que explotó...
Y la perdí, con dolor certero
mareo y desmayo,
cual golpe detrás de la nuca.
Se fue, no le gusté lo suficiente.
Mi pecho no era grande y cálido como ocupaba,
mis pensamientos demasiados densos para dejarle echar raíces
y mi anhelo no fue suficiente.
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