Destruir fue la conclusión
de los años de astío,del libre albedrío de la histeria y la confusión.Y no merezco perdón algunopues solo la aceptación de los hechos me traerá hasta aquí.A este lugar de calma y sosiego.Así, riego de esperanza mi malestar profundo.Anuncio tiempos de cambio y la tribulacióndejará paso a la razón lógica de mi ser.Pues aquí, en pie, permanezco a la espera.Flexible y dúctil a la ventolera del cambio.Estrecho tu mano.La aprieto con firmeza y abandono mi pereza descalza.