Osvaldo Berríos
Poeta recién llegado
Asustado corro
de la ciudad que aplasta.
De la ciudad prisión.
Las calles me conducen
siempre a plazas de concreto
sin pasión.
A duras penas los pequeños
árboles respiran smog.
Apuro el paso,
la ambulancia
huye ensangrentada
de mis ojos sin voz.
Y el eco de su sirena
aun mancha la tragedia
con gritos de dolor,
que ha despertado esta mañana
en el pobre hombre
que no acaba
y no acaba
de morir.
de la ciudad que aplasta.
De la ciudad prisión.
Las calles me conducen
siempre a plazas de concreto
sin pasión.
A duras penas los pequeños
árboles respiran smog.
Apuro el paso,
la ambulancia
huye ensangrentada
de mis ojos sin voz.
Y el eco de su sirena
aun mancha la tragedia
con gritos de dolor,
que ha despertado esta mañana
en el pobre hombre
que no acaba
y no acaba
de morir.
Osvaldo Berríos