Si me pongo a atar cabos,
aparecen,
de un rosario maltratado,
algunas cuentas.
Un tendido de redes
por las dudas.
Más allá
de aplaudir a nuestro ingenio
por hallar,
nuevas formas de acercarnos;
sospecho un algo más, involuntario,
que siempre abre caminos
y con lazos seductores
nos envuelve.
A punto estoy
de darle un nombre:
¡Sentimiento!
y por su larga insistencia
respetarlo.
aparecen,
de un rosario maltratado,
algunas cuentas.
Un tendido de redes
por las dudas.
Más allá
de aplaudir a nuestro ingenio
por hallar,
nuevas formas de acercarnos;
sospecho un algo más, involuntario,
que siempre abre caminos
y con lazos seductores
nos envuelve.
A punto estoy
de darle un nombre:
¡Sentimiento!
y por su larga insistencia
respetarlo.