Lorenzo Díaz
Poeta recién llegado
Su alma me llamaba
“Ven rápido, niño”
“Quiero sentirte”, decía
“Tu cuerpo contra el mío”
Y apresurado fui donde ella
Como un ebrio al vino
Porque sabía que su encanto divino
Valía la pena
Cuando entré a su casa
Se esclareció su rostro
Llena de felicidad me sonrió
“Que bien...” – me dijo – “...llegaste temprano”
Subimos con rapidez las escaleras
Y a su cuarto nos dirigimos
Y durante un breve momento
Felices fuimos juntos
Porque en su lecho divino
Por un tiempo nos dormimos
“Ven rápido, niño”
“Quiero sentirte”, decía
“Tu cuerpo contra el mío”
Y apresurado fui donde ella
Como un ebrio al vino
Porque sabía que su encanto divino
Valía la pena
Cuando entré a su casa
Se esclareció su rostro
Llena de felicidad me sonrió
“Que bien...” – me dijo – “...llegaste temprano”
Subimos con rapidez las escaleras
Y a su cuarto nos dirigimos
Y durante un breve momento
Felices fuimos juntos
Porque en su lecho divino
Por un tiempo nos dormimos