AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
Estos pasos de monte descienden desde el cuarzo
como negras mariposas que transitan sobre el viento,
los pecados bondadosos de la sangre, del púlpito teñido
por las hojas que atraviesan esos párpados andantes de piel morena,
esa angustia de hablar sobre el silencio y perder hasta el enojo,
anticipando una mano inexistente,
un agravio de manteles que se esconden en la mesa,
una noche tan oscura como tu cuerpo de galaxias destruidas.
Y este arpón que se clava sobre la piedra más injusta
se perderá esta vez sobre tus ojos, tu aliento, tu pena,
maldito sacrificio del reverso del destino.
Aún queda la solitaria enredadera que me atrapa
en tu estrella más terrible como un ciego
que transita a tientas por la vereda de una realidad cortada,
y sin embargo todas las vestimentas se derraman de futuro.
como negras mariposas que transitan sobre el viento,
los pecados bondadosos de la sangre, del púlpito teñido
por las hojas que atraviesan esos párpados andantes de piel morena,
esa angustia de hablar sobre el silencio y perder hasta el enojo,
anticipando una mano inexistente,
un agravio de manteles que se esconden en la mesa,
una noche tan oscura como tu cuerpo de galaxias destruidas.
Y este arpón que se clava sobre la piedra más injusta
se perderá esta vez sobre tus ojos, tu aliento, tu pena,
maldito sacrificio del reverso del destino.
Aún queda la solitaria enredadera que me atrapa
en tu estrella más terrible como un ciego
que transita a tientas por la vereda de una realidad cortada,
y sin embargo todas las vestimentas se derraman de futuro.
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