Acuciante el perpeljo desarrollo del incubo
Atesoraba raudales de racimos de esparto bañados con aroma de espanto que soltaba el miedo
Liberar el cauce del dolor hace tronar el espanto del desencanto
impotente para transformar la roca
y percibir su llanto como canto
Anquilosan los huesos los fantasmas
que no restauran a los muertos
suturando entuertos de tuertos que producen desencuetros
Empecinado el fuelle seguia funcionando hasta desvaligar la mente
Acosaba aposoentandose en la frente
el rumiante que no duerme aunque el ruiseñor se lo ordene
Milonjas para desarmar amando
y armar el frente
Cotorras gritonas que se pelean para asentir su suerte
El pellizco en la cola descarrila y desbarata descartando el desvario del desgarro que desploma desplumando a la paloma
Hechizo encarcelado atosiga la cubierta del techo, la libertad busca su cedro
Empantanado y desnudo el marrano
los jamones caen por el barranco
Miel en piel piélagos succionan la sangre del murciélago enrevesado y entreverado al son de una ventana rota
Afilados los maitines desean ser ocaso en la mirilla de la puerta del transeunte que no llega
Transpasa la noche suerte si el duende te deja ver la luz del túnel
Apostilla el portico de la iglesia
el canto de las letanías
26/08/2023
©Dikia
Atesoraba raudales de racimos de esparto bañados con aroma de espanto que soltaba el miedo
Liberar el cauce del dolor hace tronar el espanto del desencanto
impotente para transformar la roca
y percibir su llanto como canto
Anquilosan los huesos los fantasmas
que no restauran a los muertos
suturando entuertos de tuertos que producen desencuetros
Empecinado el fuelle seguia funcionando hasta desvaligar la mente
Acosaba aposoentandose en la frente
el rumiante que no duerme aunque el ruiseñor se lo ordene
Milonjas para desarmar amando
y armar el frente
Cotorras gritonas que se pelean para asentir su suerte
El pellizco en la cola descarrila y desbarata descartando el desvario del desgarro que desploma desplumando a la paloma
Hechizo encarcelado atosiga la cubierta del techo, la libertad busca su cedro
Empantanado y desnudo el marrano
los jamones caen por el barranco
Miel en piel piélagos succionan la sangre del murciélago enrevesado y entreverado al son de una ventana rota
Afilados los maitines desean ser ocaso en la mirilla de la puerta del transeunte que no llega
Transpasa la noche suerte si el duende te deja ver la luz del túnel
Apostilla el portico de la iglesia
el canto de las letanías
26/08/2023
©Dikia