Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
Augurio de muerte
© Andrés Amendizábal
© Marianella
Tengo el prodigio de la locura
que distraigo en ácido llanto,
me desconoce ahora la luna
con el alcohol, frígido canto.
Tengo el lamento de mis dudas,
ahora lo sé, es amargo
se diluye e invierte
y me cuesta sólo tu llanto.
Me convierto en hiel
y mi saliva sabe a sal,
siento la muerte pasar
y me veo caer.
Me siembro en penar
y mi vida no tiene lugar,
la soledad ha de parar,
o mi muerte he de encontrar.
Muerte ven a mí, altanera.
Saborea mi cuerpo ahora suave,
mantén extensas mis penas
aunque no las vea nadie.
Altanera de los castigos,
aguda señora de mis de mi noches sinceras,
muerde y corroe,
y devuelve la razón sin corromper la pena
Que malditas son ahora mis noches
y contables mis quejidos;
pues he perdido la razón de mis voces
sobre una muerte, y un suspiro.
© Andrés Amendizábal
© Marianella
Tengo el prodigio de la locura
que distraigo en ácido llanto,
me desconoce ahora la luna
con el alcohol, frígido canto.
Tengo el lamento de mis dudas,
ahora lo sé, es amargo
se diluye e invierte
y me cuesta sólo tu llanto.
Me convierto en hiel
y mi saliva sabe a sal,
siento la muerte pasar
y me veo caer.
Me siembro en penar
y mi vida no tiene lugar,
la soledad ha de parar,
o mi muerte he de encontrar.
Muerte ven a mí, altanera.
Saborea mi cuerpo ahora suave,
mantén extensas mis penas
aunque no las vea nadie.
Altanera de los castigos,
aguda señora de mis de mi noches sinceras,
muerde y corroe,
y devuelve la razón sin corromper la pena
Que malditas son ahora mis noches
y contables mis quejidos;
pues he perdido la razón de mis voces
sobre una muerte, y un suspiro.