joseantonio
Poeta recién llegado
Era ya de noche,
la luz radiante de la luna
en tú rostro tus rizos delineaban.
Aún dormías y tu ondulado cabello
perfumaban;
manzanilla, jazmín y crisantemo.
Tú piel mestiza
a mi ser eriza,
besé tú boca sin carmín ni rosas.
Eres natural, como se te antoja,
las paredes murmuran, las flores se deshojan,
y entre las sabanas níveas
el amor fluyo entre ondulantes líneas y Ateneas.
Era, éramos la primera vez
no hubo tapujos ni reticencias,
solo una cascada de complacencias.
Tus ojos de avellanas
rezuman fulgurantes de pasión,
y el aire tenue y fresco del balcón
el alba anunciaba el terminó de nuestra fruición
¡cuán raudo pasa el tiempo amada mía cuando hacemos el amor!
la luz radiante de la luna
en tú rostro tus rizos delineaban.
Aún dormías y tu ondulado cabello
perfumaban;
manzanilla, jazmín y crisantemo.
Tú piel mestiza
a mi ser eriza,
besé tú boca sin carmín ni rosas.
Eres natural, como se te antoja,
las paredes murmuran, las flores se deshojan,
y entre las sabanas níveas
el amor fluyo entre ondulantes líneas y Ateneas.
Era, éramos la primera vez
no hubo tapujos ni reticencias,
solo una cascada de complacencias.
Tus ojos de avellanas
rezuman fulgurantes de pasión,
y el aire tenue y fresco del balcón
el alba anunciaba el terminó de nuestra fruición
¡cuán raudo pasa el tiempo amada mía cuando hacemos el amor!