Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Donde el ave descansa,
en sus ojos se instala
un cielo verde.
Ocurre, entonces, que el mundo
se disuelve en nube
y retorna la voz
de un silencio ancestral
de sementera incierta y azarosa.
Tal vez sea el principio
de un futuro inabarcable
o de algo más burdo y prosaico.
No existen las palabras
para definir aquello
de lo que aún nada se sabe...
Solo la ingobernable nada,
sin modelar, ocupa el centro
que clama por dar a luz
la llama que alimenta
la materia con la que se fabrican
posiblemente los sueños
o, quizá, las pesadillas.
en sus ojos se instala
un cielo verde.
Ocurre, entonces, que el mundo
se disuelve en nube
y retorna la voz
de un silencio ancestral
de sementera incierta y azarosa.
Tal vez sea el principio
de un futuro inabarcable
o de algo más burdo y prosaico.
No existen las palabras
para definir aquello
de lo que aún nada se sabe...
Solo la ingobernable nada,
sin modelar, ocupa el centro
que clama por dar a luz
la llama que alimenta
la materia con la que se fabrican
posiblemente los sueños
o, quizá, las pesadillas.