stamanxi
Poeta recién llegado
Dormí abrazada a tu cintura
y me enamoró el calor de tus latidos,
recostada en tu pecho renací
de las cenizas en las que alguna vez me convertí.
Y me perdí en un mar de misterios
que tu calma me propuso...
cedí a tus aromas esquicitos.
Me enamoré del silencio de tus ojos
que nunca dijieron nada.
Alguna vez tu alma balbuceó palabras
que no supe interpretrar.
Hablamos el idioma del amor prohibido,
de ese que no pregunta,
que se jacta de bandido.
Avanzamos por los caminos
por otros desconocidos
gritando a los cuatro vientos
nuestro sentimientos,
pero enmudecidos.
Aún recuerdo el calor de tu cuerpo...
el sonido ameno de tu pecho...
tu respiración cerquita,
tranquila...
Aún te espero en mi cama dormida
a ver si vienes a visitarme
en esas idas y venidas.
Aún espero que te traiga a mí
la mezquina vida.
y me enamoró el calor de tus latidos,
recostada en tu pecho renací
de las cenizas en las que alguna vez me convertí.
Y me perdí en un mar de misterios
que tu calma me propuso...
cedí a tus aromas esquicitos.
Me enamoré del silencio de tus ojos
que nunca dijieron nada.
Alguna vez tu alma balbuceó palabras
que no supe interpretrar.
Hablamos el idioma del amor prohibido,
de ese que no pregunta,
que se jacta de bandido.
Avanzamos por los caminos
por otros desconocidos
gritando a los cuatro vientos
nuestro sentimientos,
pero enmudecidos.
Aún recuerdo el calor de tu cuerpo...
el sonido ameno de tu pecho...
tu respiración cerquita,
tranquila...
Aún te espero en mi cama dormida
a ver si vienes a visitarme
en esas idas y venidas.
Aún espero que te traiga a mí
la mezquina vida.
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