Reniel Floyer
Poeta asiduo al portal
Por un momento creí verte a mi lado
y creí también escucharte.
Espejismo en mi desierto desolado,
ansiedad y delirio de ver a quien está ausente.
Nueva misma vieja historia.
Habrase visto semejante sandez,
añorar y sufrir por un alma ajena,
tierra por otro conquistado,
imperio ya con un rey coronado,
tesoro alquímico ya encontrado.
Con qué derecho manifiesto este reclamo.
Sometan a juicio a estos versos baratos,
juzguen si quieren a estas líneas forasteras,
forasteras y vagabundas,
que han de deambular por las callejuelas,
por las noches… en el viento… por las musas.
Hasta llegar a tí: Ángel y Princesa,
madre de todas y cada una de estas líneas,
y, aunque no estás…
te escucho… te veo… te siento a mi lado,
en tu regazo a mi alma sosegando.
Reniel Floyer - Paraguay
y creí también escucharte.
Espejismo en mi desierto desolado,
ansiedad y delirio de ver a quien está ausente.
Nueva misma vieja historia.
Habrase visto semejante sandez,
añorar y sufrir por un alma ajena,
tierra por otro conquistado,
imperio ya con un rey coronado,
tesoro alquímico ya encontrado.
Con qué derecho manifiesto este reclamo.
Sometan a juicio a estos versos baratos,
juzguen si quieren a estas líneas forasteras,
forasteras y vagabundas,
que han de deambular por las callejuelas,
por las noches… en el viento… por las musas.
Hasta llegar a tí: Ángel y Princesa,
madre de todas y cada una de estas líneas,
y, aunque no estás…
te escucho… te veo… te siento a mi lado,
en tu regazo a mi alma sosegando.
Reniel Floyer - Paraguay