Aunque no sea conmigo
Dame alas tiempo, quiero volarte,
por lo menos, unos segundos antes.
Para verla de nuevo, aunque ella no quiera,
aunque este enojada y no sea conmigo,
aunque si lo sea y ella no lo entienda,
que al amarla elegí,
recorrer los suburbios de su exilio.
A paso corto y lento,
viendo nacer entre jardines,
teatros y avenidas,
uno a uno sus recuerdos;
Y por cierto así fue.
A paso tranquilo,
pues se ha cuarteado el concreto,
En donde alguna vez hubo fuego,
solo veo cenizas de ayer.
Por eso dame alas tiempo, quiero volarte.
si llego antes, aun estaré tarde.
Aunque este enojada y no sea conmigo,
y sea por ti,
o por mi inútil capacidad evolutiva,
y el no poder volar, sea solo pretexto,
aunque si lo sea y ella no lo entienda,
pues las nubes son un sin fin de muros,
a prueba de escaleras,
o de mis intentos por verla.
Pues no existe viaje redondo,
a ese paradisiaco manto,
ausente de asfalto, sobrante de nada.
Así que dame lo que quieras tiempo,
que si bien no te vuelo,
quiero hacer otro intento, antes de dar la espalda,
aunque sea de viejo, no por falta de sueños,
al no ser ella mas mi almohada.
Antes de volver a mis presentes,
con mis alternativas bien gastadas,
te pediré tiempo, mejor no me hagas caso,
ya que entre la nada,
me llegara un sabor a ceniza,
y si me dibuja una sonrisa,
sabré que ha vuelto a casa.
Dame alas tiempo, quiero volarte,
por lo menos, unos segundos antes.
Para verla de nuevo, aunque ella no quiera,
aunque este enojada y no sea conmigo,
aunque si lo sea y ella no lo entienda,
que al amarla elegí,
recorrer los suburbios de su exilio.
A paso corto y lento,
viendo nacer entre jardines,
teatros y avenidas,
uno a uno sus recuerdos;
Y por cierto así fue.
A paso tranquilo,
pues se ha cuarteado el concreto,
En donde alguna vez hubo fuego,
solo veo cenizas de ayer.
Por eso dame alas tiempo, quiero volarte.
si llego antes, aun estaré tarde.
Aunque este enojada y no sea conmigo,
y sea por ti,
o por mi inútil capacidad evolutiva,
y el no poder volar, sea solo pretexto,
aunque si lo sea y ella no lo entienda,
pues las nubes son un sin fin de muros,
a prueba de escaleras,
o de mis intentos por verla.
Pues no existe viaje redondo,
a ese paradisiaco manto,
ausente de asfalto, sobrante de nada.
Así que dame lo que quieras tiempo,
que si bien no te vuelo,
quiero hacer otro intento, antes de dar la espalda,
aunque sea de viejo, no por falta de sueños,
al no ser ella mas mi almohada.
Antes de volver a mis presentes,
con mis alternativas bien gastadas,
te pediré tiempo, mejor no me hagas caso,
ya que entre la nada,
me llegara un sabor a ceniza,
y si me dibuja una sonrisa,
sabré que ha vuelto a casa.
Última edición por un moderador: