abcd
Poeta adicto al portal
No hay oriente ni occidente en tu boca al callarme,
tus manos no son túneles,
ni laberintos secretos,
pero están sustanciadas de nostalgia,
de un hambre enemiga y a la vez amiga.
Tus ojos no están hecho de gráfito,
ni de diamantes,
eres un inalterable espejo que repite los días,
las noches, las lenguas que salvaron el silencio en tu lengua.
Tu adamantina es visceral
y tu lucidez es un sano juicio de esperanza.
No tienes una geografía,
ni habitantes perdidos en los sueños.
Estas hecha de tiempo,
de cada interminable instante en que te pienso.
tus manos no son túneles,
ni laberintos secretos,
pero están sustanciadas de nostalgia,
de un hambre enemiga y a la vez amiga.
Tus ojos no están hecho de gráfito,
ni de diamantes,
eres un inalterable espejo que repite los días,
las noches, las lenguas que salvaron el silencio en tu lengua.
Tu adamantina es visceral
y tu lucidez es un sano juicio de esperanza.
No tienes una geografía,
ni habitantes perdidos en los sueños.
Estas hecha de tiempo,
de cada interminable instante en que te pienso.