Hablar de la aurora, de tus auroras, es verter los orígenes de un día e imaginar el reflejo de unas ilusiones que se ven invadidas por tus sentimientos en estaciones de oros labrados. Gracias.
AURORA MIA, CLIMAX QUE BENDIGO
AURORA mia, clímax que bendigo
a los cielos de tus ojos.
Permaneces en el reposo de las manos
acariciadas,
tu tenue silencio me desborda
entre imaginaciones de callados ritmos.
Tú, aurora, me desbordas con tibiedad
y en pura luz absorbida de azules
llenas mis bóvedas de frentes coronados.
Tú, aurora, flamígera de plumas elevadas
en reposo de ponientes y en dulzura,
invades mis sueños de fuegos sosegados.
Mi aurora ahora te poseo en el frío
de las nocturnas fronteras de los días,
y tu música es un paseo de techos dulces
y armónicos pétalos ebrios de suavidad.
¡Aurora mía!
Reposa tus caricias por mis senos.
¡Arrópame!
Permíteme que mi corazón de amante
sea vereda de sauces
en una brizna de amor.
¡Aurora mía!
Espiga tus besos en mis labios
¡Adórame!
Y permite que mi alma de claros
sea luz de día en brillos
abanicados por un único sentido,
tu sosiego.
* * * * * * *
Pido que sientas mi aurora. luzyabsenta
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