Pinturicchio
Poeta recién llegado
Supongamos que este es el último minuto
hacia el camino de olvido y despedida que deseas,
pero la sustancia de tu ser,
en verdad la mejor y única de tu ser,
quedará eternamente sobre mi piel, como herida,
sin temores, abierta de par en par, sin secar,
quedará en mi tus palabras fuertes y proverbiales,
tus palabras de una sola oración,
aquí a mi lado, haciéndome compañía.
Después vendrían los dolores de estar solo,
vendrían con paciencia, con infinita desgracia,
no importa que luche contra tu ausencia
ni que tan solo apunte con el dedo hacia el futuro
para investigar si estarás.
No hay sentido, a la veracidad de que ahora es de noche,
y que en ellas no estás
y serán indénticas unas tras otras,
y que sería en vano la búsqueda de ti, creciéndome.
Hay solo un día de éxtasis potente
de mis palabras de joven, esas que te dije muchas veces.
Que esfuerzo inútil, que insoportable dolor,
no tener tus manos para agarrar,
no tener tu risa para celebrar,
no tener más que mi nombre y mis dos apellidos,
saber que tu nombre se me irá olvidando, se va,
es indetenible saber que retrocedemos sin brazos abiertos,
sin palabras en la boca, con la luz del día,
con las ventanas de tu cuarto cerrada,
y que no podré abrir en siglos de ansiedad.
Es tiempo. Tiempo perdido
para todos los juramentos y las acciones,
las rosas rojas, y los poemas en papeles quemados,
los abrazos bajo la Luna, y las cien veces que te buscaba,
por no pelear contra mí,
la pelea inevitable y dolorosa.
Estás en mí como recuerdo,
solo con las noches, imaginándote.
hacia el camino de olvido y despedida que deseas,
pero la sustancia de tu ser,
en verdad la mejor y única de tu ser,
quedará eternamente sobre mi piel, como herida,
sin temores, abierta de par en par, sin secar,
quedará en mi tus palabras fuertes y proverbiales,
tus palabras de una sola oración,
aquí a mi lado, haciéndome compañía.
Después vendrían los dolores de estar solo,
vendrían con paciencia, con infinita desgracia,
no importa que luche contra tu ausencia
ni que tan solo apunte con el dedo hacia el futuro
para investigar si estarás.
No hay sentido, a la veracidad de que ahora es de noche,
y que en ellas no estás
y serán indénticas unas tras otras,
y que sería en vano la búsqueda de ti, creciéndome.
Hay solo un día de éxtasis potente
de mis palabras de joven, esas que te dije muchas veces.
Que esfuerzo inútil, que insoportable dolor,
no tener tus manos para agarrar,
no tener tu risa para celebrar,
no tener más que mi nombre y mis dos apellidos,
saber que tu nombre se me irá olvidando, se va,
es indetenible saber que retrocedemos sin brazos abiertos,
sin palabras en la boca, con la luz del día,
con las ventanas de tu cuarto cerrada,
y que no podré abrir en siglos de ansiedad.
Es tiempo. Tiempo perdido
para todos los juramentos y las acciones,
las rosas rojas, y los poemas en papeles quemados,
los abrazos bajo la Luna, y las cien veces que te buscaba,
por no pelear contra mí,
la pelea inevitable y dolorosa.
Estás en mí como recuerdo,
solo con las noches, imaginándote.
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