roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
Ausencia del espíritu
Y del alma misma
En el soliloquio de siempre
En las, mañanas tristes
Con olor a flor de reseda
Agónicas en el tiempo.
Estampas mágicas
Que lloran los laureles
De aquellos amaneceres
En que aprendí a esperar
Las gotas tristes de roció
Conjugando el verbo amar
Minutos eternos en la memoria
En el desecho vivo y sangrante
Que ya no tiene ninguna historia
Solo el ir y venir degradante
De los sueños sin pena ni gloria
Ya no sufro, ya no lloro
O tal vez solo en el momento
Que el alma regresa las cosas
Que formaron el sentimiento
Quizás mientras se deshojan
Los pétalos marchitos de mis rosas
La mañana se pierde
En este escaso sol
Que descubre el letargo
Del esfuerzo y la agonía
Del verso y la poesía
Que ya no quiere cantar
Mis manos siguen vacías
Mientras el mundo pasa
Inadvertido en el silencio
Perdido en la esperanza
En el llanto que ya no lloro
En el recuerdo que no tengo
En el corazón que ya no sangra
En la prisión eterna
De amarte siempre
Aunque repita que no.
Y del alma misma
En el soliloquio de siempre
En las, mañanas tristes
Con olor a flor de reseda
Agónicas en el tiempo.
Estampas mágicas
Que lloran los laureles
De aquellos amaneceres
En que aprendí a esperar
Las gotas tristes de roció
Conjugando el verbo amar
Minutos eternos en la memoria
En el desecho vivo y sangrante
Que ya no tiene ninguna historia
Solo el ir y venir degradante
De los sueños sin pena ni gloria
Ya no sufro, ya no lloro
O tal vez solo en el momento
Que el alma regresa las cosas
Que formaron el sentimiento
Quizás mientras se deshojan
Los pétalos marchitos de mis rosas
La mañana se pierde
En este escaso sol
Que descubre el letargo
Del esfuerzo y la agonía
Del verso y la poesía
Que ya no quiere cantar
Mis manos siguen vacías
Mientras el mundo pasa
Inadvertido en el silencio
Perdido en la esperanza
En el llanto que ya no lloro
En el recuerdo que no tengo
En el corazón que ya no sangra
En la prisión eterna
De amarte siempre
Aunque repita que no.