Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú estas ahí, pero no estás;
soledad, soledad;
ése es mi nombre, tú no estás.
Estás perdido, ausente;
ruedas sobre ti;
giras, giras igual que nube;
¡tú no estás!
Te necesito, para calmar
mi sed;
para llorar mi llanto.
Yo y mi ser sencillo fiel leal;
no te puedo traicionar,
ni me pudo traicionar;
¡que mis lágrimas caigan en el mar!
soledad, soledad;
ése es mi nombre, tú no estás.
Estás perdido, ausente;
ruedas sobre ti;
giras, giras igual que nube;
¡tú no estás!
Te necesito, para calmar
mi sed;
para llorar mi llanto.
Yo y mi ser sencillo fiel leal;
no te puedo traicionar,
ni me pudo traicionar;
¡que mis lágrimas caigan en el mar!