Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Ya no quedan palabras por decir.
La quietud reina ahora en éste espacio,
tan así, que sólo se escucha
el motor de un frigorífico y a lo lejos,
el canto de un grillo.
No hay nada.
No hay lágrimas, ni risas, ni cantos.
No quedan palabras necias.