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Ausencia

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa
Como un quejido
que rompe el silencio de la tarde,
me estremece, de la vieja campana,
el tañido breve y grave.

Y ese son se me clava,
como un golpe
que las sienes me taladra.

Te extraño y, súbito,
un temor me alcanza.
Tiempo de silencio.
Tu casa.
En el balcón se han secado
las rosas tempranas.

Y miro y han desaparecido
los narcisos de las praderas
y los robles han perdido
el muérdago de las ramas.

Silencio de polvo en el camino.
Una ráfaga de viento se lleva
hojas secas en su regazo.
De nuevo el golpe brusco
en la campana, del badajo.

El aire me seca la garganta.
Pesares me sofocan el alma.
Un miedo oscuro me sube,
frío y lento por la espalda.

Se empañan los ojos
vestidos de lágrimas
y te veo venir, al fin, con el cántaro
en la mano, desde la fuente de las Ánimas.
 
Última edición:
Como un quejido
que rompe el silencio de la tarde,
me estremece, de la vieja campana,
el tañido breve y grave.

Y ese son se me clava,
como un golpe
que las sienes me taladra.

Te extraño y, súbito,
un temor me alcanza.
Tiempo de silencio.
Tu casa.
En el balcón se han secado
las rosas tempranas.

Y miro y han desaparecido
los narcisos de las praderas
y los robles han perdido
el muérdago de las ramas.

Silencio de polvo en el camino.
Una ráfaga de viento se lleva
hojas secas en su regazo.
De nuevo el golpe brusco
en la campana, del badajo.

El aire me seca la garganta.
Pesares me sofocan el alma.
Un miedo oscuro me sube,
frío y lento por la espalda.

Se empañan los ojos
vestidos de lágrimas
y te veo venir, al fin, con el cántaro
en la mano, desde la fuente de las Ánimas.
Del estremecimiento que provocan las campanas pasando por ése vacío que lo llena todo y el magnífico final coronado por la visión del reencuentro. Precioso.
Un placer leer y disfrutar tus letras.
Saludos.
Luz
 
Te extraño y, súbito,
un temor me alcanza.
Tiempo de silencio.
Tu casa.
En el balcón se han secado
las rosas tempranas.

Amigo, todos cargamos con ausencias, y no solo con las de aquellos que ya han partido.
La ausencia, el acto de extrañar es tan humano, que a veces simplemente nos invade, nos nubla, nos transporta a otros tiempos.
Creo que hay que llorar a veces, aunque nadie lo sepa, aunque sea de manera oculta, por todos los seres que no están, aunque algunos sigan vivos pero con sus almas lejanas. Añorar es normal como la propia respiración.
Se llora, se ofrendan esas lágrimas, se limpia el espíritu y se sigue viviendo.
Tu poema tiene esas descripciones que van más allá de las flores marchitas. Son símbolos visibles de todo eso que el corazón quiere decir para exorcizar la tristeza.
Siempre es un gusto leer tus estrenos.
Este lugar necesita de buenos autores que además sean buenas personas para que siempre sea una alegría seguir estando.
Un abrazo con cariño y mi admiración que nunca cambiará.
 
Como un quejido
que rompe el silencio de la tarde,
me estremece, de la vieja campana,
el tañido breve y grave.

Y ese son se me clava,
como un golpe
que las sienes me taladra.

Te extraño y, súbito,
un temor me alcanza.
Tiempo de silencio.
Tu casa.
En el balcón se han secado
las rosas tempranas.

Y miro y han desaparecido
los narcisos de las praderas
y los robles han perdido
el muérdago de las ramas.

Silencio de polvo en el camino.
Una ráfaga de viento se lleva
hojas secas en su regazo.
De nuevo el golpe brusco
en la campana, del badajo.

El aire me seca la garganta.
Pesares me sofocan el alma.
Un miedo oscuro me sube,
frío y lento por la espalda.

Se empañan los ojos
vestidos de lágrimas
y te veo venir, al fin, con el cántaro
en la mano, desde la fuente de las Ánimas.

Una bella obra simbolista donde la ausencia invade, es ese nublado que nos lleva al
recuerdo y traviesamente humedo nos deja una sonoridad intima para comprender
mejor lo vivido. me ha gustado mucho el tinte agasajador de toda la obra.
saludos amables de luzyabsenta
 
Yo sé, por experiencia propia que, la profundidad que solemos otorgarle a nuestros es critos, mayormente es,,, gracias a lo que uno aprende en la vida; es decir... gracias a nuestras experiencias; solo así, se pueden lograr poemas verdaderamente intensos, como el que acabo de leer. Felicitaciones, compañero Luis, por tan excelente poema.
Cordialmente:
 
Última edición:
Como un quejido
que rompe el silencio de la tarde,
me estremece, de la vieja campana,
el tañido breve y grave.

Y ese son se me clava,
como un golpe
que las sienes me taladra.

Te extraño y, súbito,
un temor me alcanza.
Tiempo de silencio.
Tu casa.
En el balcón se han secado
las rosas tempranas.

Y miro y han desaparecido
los narcisos de las praderas
y los robles han perdido
el muérdago de las ramas.

Silencio de polvo en el camino.
Una ráfaga de viento se lleva
hojas secas en su regazo.
De nuevo el golpe brusco
en la campana, del badajo.

El aire me seca la garganta.
Pesares me sofocan el alma.
Un miedo oscuro me sube,
frío y lento por la espalda.

Se empañan los ojos
vestidos de lágrimas
y te veo venir, al fin, con el cántaro
en la mano, desde la fuente de las Ánimas.
Ese sonido quedo y de voz ensimismada se clava en el alma y es un toque lento, a cuerda de campana que resucita a nuestros muertos y los acerca a nuestra puerta y ventana y que nos sale al paso en el sendero que en ese momento vamos recorriendo, y ausencias queridas por momentos vuelven a estar junto a nosotros, vuelven a respirar nuestro mismo aire y a vivir en nuestros sueños de forma tan tangible que no queremos despertar de ellos, ayyy querido Luís pero tú lo dices con vehemencia, con lirismo, con sensible belleza y nos haces sentir esas ausencias de tal forma que llenan por momentos el inmenso vacío que nos dejaron.
Encantada de leerte querido amigo, muchos besos para ti con todo mi cariño y plenos de admiración a tu obra.....muááááckssssss
 
Del estremecimiento que provocan las campanas pasando por ése vacío que lo llena todo y el magnífico final coronado por la visión del reencuentro. Precioso.
Un placer leer y disfrutar tus letras.
Saludos.
Luz
A veces uno tiene que echar de menos para valorar lo que tiene. Así en este poema se conjugan una serie de factores que al final se resuelven de modo afortunado. Gracias por acercarse a leer y por dejar tu comentario. Saludos cordiales.
 
Amigo, todos cargamos con ausencias, y no solo con las de aquellos que ya han partido.
La ausencia, el acto de extrañar es tan humano, que a veces simplemente nos invade, nos nubla, nos transporta a otros tiempos.
Creo que hay que llorar a veces, aunque nadie lo sepa, aunque sea de manera oculta, por todos los seres que no están, aunque algunos sigan vivos pero con sus almas lejanas. Añorar es normal como la propia respiración.
Se llora, se ofrendan esas lágrimas, se limpia el espíritu y se sigue viviendo.
Tu poema tiene esas descripciones que van más allá de las flores marchitas. Son símbolos visibles de todo eso que el corazón quiere decir para exorcizar la tristeza.
Siempre es un gusto leer tus estrenos.
Este lugar necesita de buenos autores que además sean buenas personas para que siempre sea una alegría seguir estando.
Un abrazo con cariño y mi admiración que nunca cambiará.
Ya sé que hay ausencias terribles, de las que dejan huella indeleble y profunda en el alma. Y cada uno carga con sus ausencias. En mi poema, el temor de perder a quien se quiere se manifiesta en una serie de sucesos a los que no daríamos importancia, si el miedo no nos atenaza se el corazón y por ello el alma estalla en júbilo cuando nuestros peores presagios se ven desbancado por la realidad. Sé que estos temas siempre te tocan muy de cerca y que los vives con una emoción especial. No quisiera pasar por desconsiderado y por ello aprecio en lo que valen tu presencia y tus palabras. Siempre eres generosa en tus comentarios y la amabilidad es tu enseña. Por ello me honro en ser tu amigo y un admirador ferviente de todas tus letras. Muchas gracias, Cecy. Un abrazo.
 
Una bella obra simbolista donde la ausencia invade, es ese nublado que nos lleva al
recuerdo y traviesamente humedo nos deja una sonoridad intima para comprender
mejor lo vivido. me ha gustado mucho el tinte agasajador de toda la obra.
saludos amables de luzyabsenta
Un cordial saludo. Me alegra que le haya gustado el planteamiento del poema. Las ausencias son así y duelen y laceran el alma, aunque no siempre haya razones para ello. Un saludo y mi agradecimiento por la lectura y el comentario.
 
Última edición:
Ese sonido quedo y de voz ensimismada se clava en el alma y es un toque lento, a cuerda de campana que resucita a nuestros muertos y los acerca a nuestra puerta y ventana y que nos sale al paso en el sendero que en ese momento vamos recorriendo, y ausencias queridas por momentos vuelven a estar junto a nosotros, vuelven a respirar nuestro mismo aire y a vivir en nuestros sueños de forma tan tangible que no queremos despertar de ellos, ayyy querido Luís pero tú lo dices con vehemencia, con lirismo, con sensible belleza y nos haces sentir esas ausencias de tal forma que llenan por momentos el inmenso vacío que nos dejaron.
Encantada de leerte querido amigo, muchos besos para ti con todo mi cariño y plenos de admiración a tu obra.....muááááckssssss
Quiénes hemos pasado tiempo en nuestros pueblos, sabemos reconocer el toque de difuntos. El sonido pausado, lento, grave y repetitivo de la campana grande de la torre. Y es un sonido especial, que sobrecoge, que nos da fe de lo efímero del existir y que marca impronta de la ausencia que surge.
El amigo, o el familiar que se han ido, dejan un vacío que nada va a llenar. Es la ausencia y de vez en cuando uno se duele de ausencias pues el alma se llena de congoja.
Tu visita y tus palabras, Isabel, son un precioso regalo. Tu palabra hermosa llega siempre acertada y precisa y es un placer encontrarte entre mis letras. Gracias por tan bello comentario y por tu lectura. Un abrazo con todo cariño y muchos besos junto con mi amistad y admiración.
 
Yo sé, por experiencia propia que, la profundidad que solemos otorgarle a nuestros es critos, mayormente es,,, gracias a lo que uno aprende en la vida; es decir... gracias a nuestras experiencias; solo así, se pueden lograr poemas verdaderamente intensos, como el que acabo de leer. Felicitaciones, compañero Luis, por tan excelente poema.
Cordialmente:
Muchas gracias Ivan por la amabilidad de sus palabras, por la lectura y la presencia. La vida es maestra y nos enseña cada día y además aprendemos en cabeza propia. Estos versos resultan de la introspección, de valorar lo que, para cada uno, supone la ausencia de un ser querido. Pero, en ocasiones, no todo se ha perdido. Gracias. Un cordial saludo.
 
Como un quejido
que rompe el silencio de la tarde,
me estremece, de la vieja campana,
el tañido breve y grave.

Y ese son se me clava,
como un golpe
que las sienes me taladra.

Te extraño y, súbito,
un temor me alcanza.
Tiempo de silencio.
Tu casa.
En el balcón se han secado
las rosas tempranas.

Y miro y han desaparecido
los narcisos de las praderas
y los robles han perdido
el muérdago de las ramas.

Silencio de polvo en el camino.
Una ráfaga de viento se lleva
hojas secas en su regazo.
De nuevo el golpe brusco
en la campana, del badajo.

El aire me seca la garganta.
Pesares me sofocan el alma.
Un miedo oscuro me sube,
frío y lento por la espalda.

Se empañan los ojos
vestidos de lágrimas
y te veo venir, al fin, con el cántaro
en la mano, desde la fuente de las Ánimas.
Hay ausencias que nos cambian los paisajes ya conocidos, huellas impregnadas en los sentidos en cuyo cause se agolpan los recuerdos.
Bello poema
Un placer leerte estimado compañero.
Saludos
 
Me ha llegado al pecho como un campanazo. No es lo mismo el sentimiento de una persona que se ha perdido, al de una que ya no está, cosa que ha sabido usted plasmar en esta tierna obra, le felicito.
Saludos cordiales
Will
 
Última edición:
Me ha llegado al pecho como un campanazo. No es lo mismo el sentimiento de una persona que se ha perdido, al de una que ya no está, cosa que ha sabido usted plasmar en esta tierna obra, le felicito.
Saludos cordiales
Will
Gracias por su aportación con el comentario de estos versos. La ausencia siempre es dolorosa, más cuando es definitiva. Pero en ocasiones no es así. Agradezco su presencia en mi poema. Un saludo cordial
 
Es un poema conmovedor, es un despertar en una realidad de ausencia, percibir con todos nuestros sentidos el dolor, el temor que ello provoca.
Me encanta tu obra querido Luis, un poema admirable como todo lo que escribes.
Un gran abrazo y feliz fin de semana.
Gracias por tus palabras y por tu presencia siempre agradable y amena, en estos versos. Son versos que ya tienen su tiempo. Hablan de la ausencia, de lo que queda cuando perdemos a alguien o nos separamos de algo que nos es querido. Privilegios del poeta, poder piner en palabras lo que se siente. Repito mi agradecimiento, Laly, pues tu presencia siempre es muy bienvenida. Feliz semana.
 
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