Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
AUSENCIAS. MAR, PLAYAS Y MUERTE.
Y te guardaste al abrigo de unas playas lejanas,
camisa abierta, arena de granos torturaros,
que te visten la piel apilándose en montañas,
recolectas con tus manos flores de conchas,
dejas en ausencias a tus ojos de tus parpados,
deshojas a la esperanza y dejas que el agua,
muerda tus pies despedazando el pasado de tus pasos.
Lagrimas de nácar recorren tus mejillas,
tu sangre río que desemboca en la punta
de la lengua de un mar que no sabe de amores,
su ternura es daga de espuma que corta corazones,
te apresa y sus condiciones, te marcan la frente,
testigos impasibles los caracoles te babean alrededor.
Tus pechos de hembra tiznada de tentaciones,
vigías mudos los pezones que buscan
en desespero, avistar el calor de unas caricias,
tu pelo pelirrojo abre el engendro del horizonte,
donde se despiertan las criaturas de dientes de marfil,
que llevan en sus bocas los huracanes que esparcen
tus huesos en el pozo del destierro del olvido.
Se queda tu alma exprimida, pasa por el tamiz del pasado,
destila y mata a tus labios y deja sin vida a tu sexo,
espiran tus sentimientos, se queda sin color el aura,
te has entregado al desgarro de sus espolones,
el sol de un infierno cualquiera te manda sus serpientes,
esos rayos de lenguas bifidas que les quita las razones a tus oídos.
Anida en tu ultimo sueño de vida,
aquel viento del sur, con aromas de hombre y café,
esbozas palabras con letras llenas de sal,
y le porfías a la muerte el gozo de llevarte,
la dejas que se siente a tu lado y que contemple,
que su destino y no el tuyo, es que se muera antes que tu.
Y te guardaste al abrigo de unas playas lejanas,
camisa abierta, arena de granos torturaros,
que te visten la piel apilándose en montañas,
recolectas con tus manos flores de conchas,
dejas en ausencias a tus ojos de tus parpados,
deshojas a la esperanza y dejas que el agua,
muerda tus pies despedazando el pasado de tus pasos.
Lagrimas de nácar recorren tus mejillas,
tu sangre río que desemboca en la punta
de la lengua de un mar que no sabe de amores,
su ternura es daga de espuma que corta corazones,
te apresa y sus condiciones, te marcan la frente,
testigos impasibles los caracoles te babean alrededor.
Tus pechos de hembra tiznada de tentaciones,
vigías mudos los pezones que buscan
en desespero, avistar el calor de unas caricias,
tu pelo pelirrojo abre el engendro del horizonte,
donde se despiertan las criaturas de dientes de marfil,
que llevan en sus bocas los huracanes que esparcen
tus huesos en el pozo del destierro del olvido.
Se queda tu alma exprimida, pasa por el tamiz del pasado,
destila y mata a tus labios y deja sin vida a tu sexo,
espiran tus sentimientos, se queda sin color el aura,
te has entregado al desgarro de sus espolones,
el sol de un infierno cualquiera te manda sus serpientes,
esos rayos de lenguas bifidas que les quita las razones a tus oídos.
Anida en tu ultimo sueño de vida,
aquel viento del sur, con aromas de hombre y café,
esbozas palabras con letras llenas de sal,
y le porfías a la muerte el gozo de llevarte,
la dejas que se siente a tu lado y que contemple,
que su destino y no el tuyo, es que se muera antes que tu.
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