Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Atardeció.
Solo el sol y yo consumimos tu recuerdo.
La tarde en su vergel se entrego
plácidamente en su amanecer
nocturno, como un amante
en espera del querido.
Violenta en su frenesí con el viento
¡esta tarde¡ , vestida de verde ,para
mis amores amarillos de distancia, prometidos
como membrillos al final del verano.
Con su nostalgia de tarde por llover, con la
congoja de perro amarrado por días, sin
comprender él porque del tormento.
¡ yo esperaba¡
Como si fuera mi propósito.
¡Yo esperaba!
Como si no tuviera más que hacer.
Sin las voces y sin el agua de tu boca.
Como un perro amarrado, sin saber porque, vencido
por la cadena del no comprender, como un auto esclavo
aprisionado a mis razones, en mis propios
muros enterrado.
Hoy no sé si son los tuyos o los míos.
El delirio se encargó de confundirme.
La espera puso este musgo en mis ojos y hoy
no sé si fue por ti o si fue por mí.
¡Pero yo estoy aquí¡
Yo estoy aquí, amarrado en este infierno, compartiendo
espacios con seres descarnados, con seres consumidos
y yo empezando, yo empezando...sentado en un rincón, aguardando ser
como ellos, con tu flor en la mano.
No eres tu dueña de este tormento ¡yo¡ soy señor aquí
¡yo¡ tengo la corona de hierro fundido, ¡ yo¡ reino
en el dolor de tus desaires, yo ¡señor¡ de estos
desiertos de sal, dueño de este jamelgo que es la intención,
de correr a ti sin razón.
Sin razones de las mías, pues tu las guardas todas.
¿ Cómo podría la cara pararse frente a ti?
Con solo pellejos, con solo la promesa
de un beso.
¿Cómo podría contaminar tus manos
con mi lepra de mil años en la espera?
No más preguntas, yo tengo las respuestas, yo tengo
tu adiós en un marco de plata , colgado en el techo
sobre mi cama
como podría preguntar porque,
¡ Yo Sé¡, porque.
Como me podrías dar una respuesta.
Pero ,te escribo, porque sé, que no me lees, aquí no
llegan tus ojos, aquí no tendré respuestas,
aquí puedo vida mía ,preguntar
¿Por qué?
¿Por qué?