Quiero que nuevamente el amanecer me vuelva a sorprender,
¿Y mi corazón que busca?
Una mujer grita en mi pieza
Mientras tus huellas se alejan
Amándote ayer y acordándome mañana.
Mi tinta no se gasta de dibujarte,
Mientras mis noches escupen recuerdos,
Desfilando en las montañas de la locura
Con el saber que mi rutina todavía te toca,
De nuevo el sabueso siguiendo su pista
Desafiando al ser de no ser,
Amor perfecto e imperfecto, posible y no posible,
Lo invisible juega a esconderse
Y yo vagando en el aire oliendo a soledad.
Buena aventura tuve en asignar a mí aliado a la esperanza,
Puente hacia la luz sin tener que hundirme en el frío,
Sigo acompañado de mis cazadores de compañía,
Y mi serenidad sigue esculpiendo a musas
Buscando quien borre tu estampado
La boca de la noche me come
Me invita a señalar sombras que vendrán,
posiblemente canciones que bailare,
Mente inquieta e intranquila,
Con susurro a piel desafiante,
Al amante de no ser,
Amor pasajero o eterno, triste y feliz.
La melodía de la vida sabe cada día más deliciosa,
Pensando en que reemplazaré tú espina.
Simón Curenay.
¿Y mi corazón que busca?
Una mujer grita en mi pieza
Mientras tus huellas se alejan
Amándote ayer y acordándome mañana.
Mi tinta no se gasta de dibujarte,
Mientras mis noches escupen recuerdos,
Desfilando en las montañas de la locura
Con el saber que mi rutina todavía te toca,
De nuevo el sabueso siguiendo su pista
Desafiando al ser de no ser,
Amor perfecto e imperfecto, posible y no posible,
Lo invisible juega a esconderse
Y yo vagando en el aire oliendo a soledad.
Buena aventura tuve en asignar a mí aliado a la esperanza,
Puente hacia la luz sin tener que hundirme en el frío,
Sigo acompañado de mis cazadores de compañía,
Y mi serenidad sigue esculpiendo a musas
Buscando quien borre tu estampado
La boca de la noche me come
Me invita a señalar sombras que vendrán,
posiblemente canciones que bailare,
Mente inquieta e intranquila,
Con susurro a piel desafiante,
Al amante de no ser,
Amor pasajero o eterno, triste y feliz.
La melodía de la vida sabe cada día más deliciosa,
Pensando en que reemplazaré tú espina.
Simón Curenay.