Histrión
Poeta recién llegado
Ave de mal agüero
Ardo preso de un infierno:
—más no del común y corriente,-
¡De este helado infierno,
que construyen tu indiferencia,
tus "no me hables", tus: "aléjate"…
tu maldita arrogancia,
tu bastarda prepotencia.
Cosas de ti que me enamoraron,
son las que hoy de ti me alejan:
tu soberbia, tu aguda inteligencia,
el aura seductora, tu falsa timidez;
los labios rojos y el escote amplio
¡ah que delicia de adolescente indecencia! .
—Tantas cosas, ¿por qué enlistarlas,
como si fueran compras o tareas?
Seductora experta,
—Eso es lo que eres,-
Mujer de nadie,
sueño de todos.
Y sin embargo, pesadilla mía.
Y, —como te decía,
(con mi usual,
pero fingida inocencia):
Somos tan parecidos, tan iguales,
que incapaz fui de ver la diferencia.
Talentosa violinista,
Hábil ajedrecista,
—hasta poetisa resultaste.
¿Cómo no me la iba a creer?
¿Cómo iba a dudar que fueras la elegida?
¿cómo? —explícame cómo.
Coqueta con las manos,
—y no por artesana,
qué bien sabes a qué me refiero.-
También sabías de estrellas,
de música: rock y operetas;
De las galaxias, los planetas.
¿Cómo iba a dudar que fueras la elegida?
¿cómo? —explícame cómo,
Si cada vez que besabas,
era como nacer de nuevo.
Si cada vez que me mirabas,
me matabas por dentro.
¿Seductora experta?
-No, ¡qué va!;
un ave de mal agüero,
eso es lo que eres.
Me gustaría que fuera secreto,
pero ¿cómo disfrutar el momento,
sabiendo que a pesar de todo,
puede ser que aún te quiero?
Tampoco es que sea seguro,
simplemente es que no sé,
Si realmente te quiero,
Pero podría ser.
Podría ser, aunque no quiero.