Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hubo avistamiento de sirenas en mi bañera
a la hora en que tu cuerpo se duchó,
marea brava con muslos y cadera
y un canto que mi oído lo escuchó.
Ofrece recompensa el bueno de Neptuno
por la foto de tu hombro mojado,
y un masaje con final feliz a doble turno
por una a cuerpo entero, dulcísimo pecado.
¡Tripulación mantengan la vista al frente!
que nunca toque el suelo, el jabón,
¡Capitán¡, grita un marino valiente
al verte desnudito el corazón.
Esas burbujas hacen ríos de impaciencia
y tus dedos como islas de Robinson
dibujan continentes con inteligencia
que desearía yo habitar, si hay ocasión.
Un avistamiento de delfines en tus piernas,
y a la toalla que a tu cuerpo secó
le hice un altar incrustado de perlas
por mi sudor, que nunca se marchó.
a la hora en que tu cuerpo se duchó,
marea brava con muslos y cadera
y un canto que mi oído lo escuchó.
Ofrece recompensa el bueno de Neptuno
por la foto de tu hombro mojado,
y un masaje con final feliz a doble turno
por una a cuerpo entero, dulcísimo pecado.
¡Tripulación mantengan la vista al frente!
que nunca toque el suelo, el jabón,
¡Capitán¡, grita un marino valiente
al verte desnudito el corazón.
Esas burbujas hacen ríos de impaciencia
y tus dedos como islas de Robinson
dibujan continentes con inteligencia
que desearía yo habitar, si hay ocasión.
Un avistamiento de delfines en tus piernas,
y a la toalla que a tu cuerpo secó
le hice un altar incrustado de perlas
por mi sudor, que nunca se marchó.