Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Ay Amor!
¡Ay amor!,
cuánto te necesito para vivir y envejecer
con la eternidad de tu verdadera fragancia,
cuánto deseo esperarte hasta el final de mis días
para desvanecerme en el aire lenta y suavemente,
con el cálido renacer...del nuevo día;
¡Ay amor!,
contigo sólo quiero morir dentro de la calma
que me ofrecen los entresijos del pausado amor...
del alma, que convirtió mi vida en un sinuoso laberinto
lleno de profunda emoción que con pasión parecía...
siempre muy distinto.
Autor: Ángel San Isidro
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