Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ay de mí
Ay de mí querida amiga que tus ojos,
me subyugan y me clavas esa mirada
de grandes pupilas y llenas de franca,
melancolía;
Ay de mí amiga mía que soy ese eterno,
prisionero de tus ciegos besos amorosos
del duende que habita en ese bello cuerpo,
alegre y lujurioso;
Ay de mí querido amor que esos besos,
besan al calor del amor dormido en la
cresta del olvido con olas del mar dónde,
renace con ilusión la fuente del amor;
Ay de mí entrañable dolor que sufres,
cuando sufro yo envuelto en las raíces
del cariñoso y dulce amor que ilusiona,
nuestros cuerpos en un frenesí lleno de
ese gran amor que emociona;
Que sabia es la vida cariño mío porque,
dónde nacen los besos seguros estaremos
de vivir con plena alegría y total sereno...
consuelo.
Autor: Ángel San Isidro
Ay de mí querida amiga que tus ojos,
me subyugan y me clavas esa mirada
de grandes pupilas y llenas de franca,
melancolía;
Ay de mí amiga mía que soy ese eterno,
prisionero de tus ciegos besos amorosos
del duende que habita en ese bello cuerpo,
alegre y lujurioso;
Ay de mí querido amor que esos besos,
besan al calor del amor dormido en la
cresta del olvido con olas del mar dónde,
renace con ilusión la fuente del amor;
Ay de mí entrañable dolor que sufres,
cuando sufro yo envuelto en las raíces
del cariñoso y dulce amor que ilusiona,
nuestros cuerpos en un frenesí lleno de
ese gran amor que emociona;
Que sabia es la vida cariño mío porque,
dónde nacen los besos seguros estaremos
de vivir con plena alegría y total sereno...
consuelo.
Autor: Ángel San Isidro