Ay de mí, que tu gracia sibilina
me deja cual la noche a oscuras;
prendado del olor que se adivina
al besar tus dulces manos puras.
Me llega hasta el alma tu figura
y loco voy tras tuyo embelesado;
por el tibio frenesí de tu cintura
muriendo poco a poco enamorado.
El beso que tu labio me ha negado
hace que vaya, en esta lid herido;
si el alma a grito abierto te entregado
por qué soy para ti desconocido ?
Entero el corazón te doy rendido,
a fuerza de llorar ya no soy sano;
no dejes muera así, por Dios te pido,
apiádese de mí, tu seño ufano.
me deja cual la noche a oscuras;
prendado del olor que se adivina
al besar tus dulces manos puras.
Me llega hasta el alma tu figura
y loco voy tras tuyo embelesado;
por el tibio frenesí de tu cintura
muriendo poco a poco enamorado.
El beso que tu labio me ha negado
hace que vaya, en esta lid herido;
si el alma a grito abierto te entregado
por qué soy para ti desconocido ?
Entero el corazón te doy rendido,
a fuerza de llorar ya no soy sano;
no dejes muera así, por Dios te pido,
apiádese de mí, tu seño ufano.