OSCAR1982
Poeta recién llegado
¡Ay mujer! Impredecible eres como el río,
Que aparta su cause de mi dulce abrigo
Y ha merced del sol enfurecido
Termina en sequía su caudal.
¡Ay mujer! ¿Es que no sabes continuar
Por mi sendero hoy tu camino
Y cual Amazonas caudaloso y presumido
Das de beber a dos océanos del mismo mar?
¡Ay mujer! ¿Por que no demuestras tener piedad conmigo?
Repartiendo vas tus aguas por el orbe
Y como siempre yo aquí tan disconforme
Más me conformo con beber siempre en tu nombre
La poca lluvia que te animas a mandar.
¡Ay mujer! ¿Por qué en pleno vuelo me has herido?
¿Y de soberbia tu amor viene precedido de un gélido y frió mirar?
¿Por qué creer que nunca me podrás amar
Y en presencia de otros océanos aparentar ser tu dueño escondido?
¡Ay mujer! Veo en el cielo reflejado tu mirar,
A veces lloras con tu mirar me hielas ¡me mandas frío!
Y si casi nunca me has brindado tu tenue abrigo
¿Por qué creer que soy tu dueño, si solo soy tu lazarillo
Y si hasta hoy solo con migajas me has podido conservar?
¡Ay mujer! Ahora soy yo quien te manda mi huracán enfurecido
Soy quien con mi frió a ti te ha de congelar,
Más te valdría doblar rodillas e implorar,
Porque no acabe esta misma noche yo contigo.
Que aparta su cause de mi dulce abrigo
Y ha merced del sol enfurecido
Termina en sequía su caudal.
¡Ay mujer! ¿Es que no sabes continuar
Por mi sendero hoy tu camino
Y cual Amazonas caudaloso y presumido
Das de beber a dos océanos del mismo mar?
¡Ay mujer! ¿Por que no demuestras tener piedad conmigo?
Repartiendo vas tus aguas por el orbe
Y como siempre yo aquí tan disconforme
Más me conformo con beber siempre en tu nombre
La poca lluvia que te animas a mandar.
¡Ay mujer! ¿Por qué en pleno vuelo me has herido?
¿Y de soberbia tu amor viene precedido de un gélido y frió mirar?
¿Por qué creer que nunca me podrás amar
Y en presencia de otros océanos aparentar ser tu dueño escondido?
¡Ay mujer! Veo en el cielo reflejado tu mirar,
A veces lloras con tu mirar me hielas ¡me mandas frío!
Y si casi nunca me has brindado tu tenue abrigo
¿Por qué creer que soy tu dueño, si solo soy tu lazarillo
Y si hasta hoy solo con migajas me has podido conservar?
¡Ay mujer! Ahora soy yo quien te manda mi huracán enfurecido
Soy quien con mi frió a ti te ha de congelar,
Más te valdría doblar rodillas e implorar,
Porque no acabe esta misma noche yo contigo.