Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
El camino antes desolado,
al fin muestra sus capullos alegres,
recibidos por la luz de tu mirada,
que traspasa la dolorosa soledad del ayer,
cuando las lágrimas formaban el camino...
Hoy volví a sonreír,
por el solo hecho de saberte mía,
por solo hecho de saberte enamorada,
de quien fue sombra... y hoy tu luz,
Tal vez mis palabras suenen ególatras,
más no importa... si tú me amas,
con la careta a tus pies,
de aquél bandido,
redimido bajo tus manos...
Canta a lo lejos un canario,
entonando la misma melodía que silbo,
con las notas hermosas en do mayor,
que se complementa mi alma trovadora,
cuando sos vos la fuente de mi dicha...
Con latidos seguidos,
mi alma te dice te amo,
con mi mirada te digo,
entrego todo...
Siendo mi espíritu no más mío,
pues lo entregué en los altares del tiempo,
con la felicidad que embarga al enamorado,
¡Viva la misma vida que comparto contigo!
Aún en las distancias,
tu nombre resuena,
entre gotas de lluvia,
entre vientos gélidos,
la caricia es cálida y amena...
Dejos mis humildes palabras,
encerradas en un papiro,
ese que tanto has deseado,
y en el encerrado mi corazón atrapado,
por la belleza de tu ser,
y la pureza de tu alma...
¡Viva tu nombre en las estrellas!
a ti mujer amante,
a ti mi bella compañera...
a la que amo... a la que deseo...
Y una vez más os gritaré,
como hombre enamorado,
que la paz he alcanzado,
en aras de tu sentimiento hacia...
Una sombra que se convirtió en luz,
¡Por ti! ¡Para ti!
L.V.
al fin muestra sus capullos alegres,
recibidos por la luz de tu mirada,
que traspasa la dolorosa soledad del ayer,
cuando las lágrimas formaban el camino...
Hoy volví a sonreír,
por el solo hecho de saberte mía,
por solo hecho de saberte enamorada,
de quien fue sombra... y hoy tu luz,
Tal vez mis palabras suenen ególatras,
más no importa... si tú me amas,
con la careta a tus pies,
de aquél bandido,
redimido bajo tus manos...
Canta a lo lejos un canario,
entonando la misma melodía que silbo,
con las notas hermosas en do mayor,
que se complementa mi alma trovadora,
cuando sos vos la fuente de mi dicha...
Con latidos seguidos,
mi alma te dice te amo,
con mi mirada te digo,
entrego todo...
Siendo mi espíritu no más mío,
pues lo entregué en los altares del tiempo,
con la felicidad que embarga al enamorado,
¡Viva la misma vida que comparto contigo!
Aún en las distancias,
tu nombre resuena,
entre gotas de lluvia,
entre vientos gélidos,
la caricia es cálida y amena...
Dejos mis humildes palabras,
encerradas en un papiro,
ese que tanto has deseado,
y en el encerrado mi corazón atrapado,
por la belleza de tu ser,
y la pureza de tu alma...
¡Viva tu nombre en las estrellas!
a ti mujer amante,
a ti mi bella compañera...
a la que amo... a la que deseo...
Y una vez más os gritaré,
como hombre enamorado,
que la paz he alcanzado,
en aras de tu sentimiento hacia...
Una sombra que se convirtió en luz,
¡Por ti! ¡Para ti!
L.V.