El parpadeo de un semáforo
y mi sueño que no me viene a ver.
La calle vacía
sola y con el ruido que no esta
sintiéndose todo el frió en mi piel,
pero tus manos me calientan
tú
que te acercaste en silencio,
oculta en la noche
tú
que me cogiste en mi desvelo
tú
que me abrazaste en silencio
dándome tu abrigo,
dándome refugio
y tu sana calentura.
La noche poco a poco se desvanece
en el claro horizonte
de una calle solitaria.
recuerdo tus brazos
que me mantuvieron caliente,
recuerdo tu mejilla
tan tibia como tus senos
que blandos se apretujaron por la espalda
que sin malicia rozaba
aún
recuerdo esa noche,
aun
después de muchas noches
recuerdo a mi amiga
que rió sin refugio,
que rió al viento,
que me hizo reír con su alegría,
que me hizo ser feliz
cuando estuve como ahora
solo y con una lagrima
que cuelga de un abismo
asustada de la vida
pero lista para saltar
lista para caer a la nada
lista para expresar lo que siento;
pero estas tú
dándome tu hombro imaginario,
dándome tu ayuda de lejos
dándome tus recuerdos
¡y me haces vivir!
un segundo más,
aunque sigan saltando lagrimas
sin control
hacia un oscuro abismo
de mi corazón solitario.