Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el aire enrarecido atrapada,
enfrentaste una cruz esperanzada,
vano desafío que rara vez desata,
aire volcánico que raramente acaba.
Perfil abandonado de paloma incinerada,
en vuelos rasantes yo te exorcizaba,
fue vano enfrentar al maldito incubo.
Cruel acto del ave de oscuras garras
acechando sueños, te desvelaba.
El mar originario a veces te salvaba,
pero de súbito las pistas se esfumaban.
Todo el rumor del mundo te ignoraba.
Eras dulce criatura presa en llamas
y aunque tu rebeldía nunca cejaba,
los mensajeros cegadores escaseaban,
no podías ascender ni ser liberada.
¿Dónde estará la incorruptible morada?
¿Cómo aplacar la soledad despiadada?
El azogue, el iridio, la sal no relumbraban,
los lobos en escondrijos acosaban,
sólo una nueva Luna podía salvar tu alma...
enfrentaste una cruz esperanzada,
vano desafío que rara vez desata,
aire volcánico que raramente acaba.
Perfil abandonado de paloma incinerada,
en vuelos rasantes yo te exorcizaba,
fue vano enfrentar al maldito incubo.
Cruel acto del ave de oscuras garras
acechando sueños, te desvelaba.
El mar originario a veces te salvaba,
pero de súbito las pistas se esfumaban.
Todo el rumor del mundo te ignoraba.
Eras dulce criatura presa en llamas
y aunque tu rebeldía nunca cejaba,
los mensajeros cegadores escaseaban,
no podías ascender ni ser liberada.
¿Dónde estará la incorruptible morada?
¿Cómo aplacar la soledad despiadada?
El azogue, el iridio, la sal no relumbraban,
los lobos en escondrijos acosaban,
sólo una nueva Luna podía salvar tu alma...
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