Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Abstemio de ilusiones, conmigo compartiste sed,
cuando el cielo se llueve sobre el cielo,
a través de tus ojos me dices:
Conmigo estuviste tú.
Y entonces comprendía a las cosas sin mirada,
francas hasta la extenuación,
hasta el extremo de congelar mi lírica, o lo que de ella nació,
azul, azul, azul.
Y miro hacia arriba,
y me sumerjo en el agua,
y no encuentro mi poesía,
azul, azul, azul.
Por encima de las vistas,
cuando el color resulta aparentemente cercano,
tanto como para saber que no se irá,
pienso solo esto:
Azul, azul, azul.
Me creo sus palabras,
también al mar en calma,
y me creo la unión
en algún horizonte,
en el fin de la Tierra,
de sus almas,
sangrantes, la una sobre la otra…
Solamente con sangre azul, azul, azul.
cuando el cielo se llueve sobre el cielo,
a través de tus ojos me dices:
Conmigo estuviste tú.
Y entonces comprendía a las cosas sin mirada,
francas hasta la extenuación,
hasta el extremo de congelar mi lírica, o lo que de ella nació,
azul, azul, azul.
Y miro hacia arriba,
y me sumerjo en el agua,
y no encuentro mi poesía,
azul, azul, azul.
Por encima de las vistas,
cuando el color resulta aparentemente cercano,
tanto como para saber que no se irá,
pienso solo esto:
Azul, azul, azul.
Me creo sus palabras,
también al mar en calma,
y me creo la unión
en algún horizonte,
en el fin de la Tierra,
de sus almas,
sangrantes, la una sobre la otra…
Solamente con sangre azul, azul, azul.