Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Baile
La runa runa,
el glifo pijo,
el duende es cuna
del pitoniso.
La mala baba
del rey macizo,
dándola estaba,
y el euro rifo.
Hay una estafa
en el reino hechizo,
por ser alfalfa
del burro que hizo,
una burrada
con la espantada,
que es entufada
en lo más castizo.
Que huele la reina
lo que ha de venir,
por las antenas y arterias,
entre las piernas reales,
y en esos pechos lactancia
de los plebeyos asnales
derraman lascivias solemnes
los dioses de tronos terrestres,
dando los bandos extraños
a los sordos de impuestos
que pagan su semen.
Por los osos del mundo
y los elefantes magníficos;
de marfil son sus sueños,
y de oro es el falo,
y de hierro que mata
la espada que clavo,
para ver si es de plata
el cordón excelente;
y el aura no es santa,
ni tiene poderes ceniza
el fénix que devora al humano,
y envuelve de rangos y baile
políticas perlas del clero.
Cuando tú quieras saber de mí
pregúntale al pájaro abril,
te dirá que mi vida sin ti
es la vida que me hace vivir.
Te dejaste el agua celeste
y ahora nadas como una sirena
sin canto en la rosa,
y el alma de herida silvestre
busca sólo las formas del sur,
en la flor del jardín sin el este
porque el porte es aroma,
y esquivas mi cielo de oeste
en auroras que son como tú...
La reina del cielo profundo
en los mares faltos de albur.
La runa runa,
el glifo pijo,
el duende es cuna
del pitoniso.
La mala baba
del rey macizo,
dándola estaba,
y el euro rifo.
Hay una estafa
en el reino hechizo,
por ser alfalfa
del burro que hizo,
una burrada
con la espantada,
que es entufada
en lo más castizo.
Que huele la reina
lo que ha de venir,
por las antenas y arterias,
entre las piernas reales,
y en esos pechos lactancia
de los plebeyos asnales
derraman lascivias solemnes
los dioses de tronos terrestres,
dando los bandos extraños
a los sordos de impuestos
que pagan su semen.
Por los osos del mundo
y los elefantes magníficos;
de marfil son sus sueños,
y de oro es el falo,
y de hierro que mata
la espada que clavo,
para ver si es de plata
el cordón excelente;
y el aura no es santa,
ni tiene poderes ceniza
el fénix que devora al humano,
y envuelve de rangos y baile
políticas perlas del clero.
Cuando tú quieras saber de mí
pregúntale al pájaro abril,
te dirá que mi vida sin ti
es la vida que me hace vivir.
Te dejaste el agua celeste
y ahora nadas como una sirena
sin canto en la rosa,
y el alma de herida silvestre
busca sólo las formas del sur,
en la flor del jardín sin el este
porque el porte es aroma,
y esquivas mi cielo de oeste
en auroras que son como tú...
La reina del cielo profundo
en los mares faltos de albur.
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