pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Gélida lluvia azota mi piel,
pretende que el frío
cale mis huesos,
para hacer que mis sueños
sean de la soledad presos...
estrépitos truenos
intentan ensordecer
a la conciencia que grita
a viva voz,
¡qué ruge!
como fiera enfurecida
como león con gran herida,
hoy mi voz no se acobarda
en mi, ¡mando yo!
aunque el mundo arda...
pueden caer rayos
con gran arrogancia
a destruir lo que me rodea ,
seré como la diosa Hera,
pondré lo que quede a mis pies
para volver a crear
todo otra vez...
¡que caigan tormentas!
todas la que quieran,
que hoy esta princesa
es una guerrera,
el miedo no la desvela
por más terrible
que sea la tormenta,
sólo el amor propio
la alimenta,
y la sonrisa no se aleja
ni lo que sus ojos reflejan.
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