Con un blanco brillante
sobre un tapiz azulado
lloraba mi alma errante
pese a estar a tu lado.
La impotencia de un cuerpo
harto de banalidades
representaba en un metro
lo que son miles de millares.
Cual antigua canción
oída de uno a otro lugar,
quiero sentir la emoción
que no ceso de soñar.
Mas necesito aplacar
este calor infinito
que tengo en propiedad
y que nadie ha visto.
Rumorean las gentes
sin saber que en realidad
lo que ocupa mi mente
es tu infinita bondad.
¡Pues deshagan ese cuerpo
innecesario en mi alma!
Ahora pues seré sincero
si digo que eres tú su ama.
Mas quizás lo que me frena
es lo que me halla lanzado,
aún sabiendo que mi pena
es el sino del no amado.
¡Qué injusta es la vida!
¡Qué difícil no llorar!
pero con un alma partida
creo poder justificar
que una mente abatida
es lo que me hace pensar
Y mientras yo esto escribo
tú estarás en tu casa.
Yo soñando contigo
y tú sin saber lo que pasa.
Pero lo que me ocurre es nada,
pues eso tengo contigo.
Yo a vos veo un hada,
mas vos a mí, un amigo.
sobre un tapiz azulado
lloraba mi alma errante
pese a estar a tu lado.
La impotencia de un cuerpo
harto de banalidades
representaba en un metro
lo que son miles de millares.
Cual antigua canción
oída de uno a otro lugar,
quiero sentir la emoción
que no ceso de soñar.
Mas necesito aplacar
este calor infinito
que tengo en propiedad
y que nadie ha visto.
Rumorean las gentes
sin saber que en realidad
lo que ocupa mi mente
es tu infinita bondad.
¡Pues deshagan ese cuerpo
innecesario en mi alma!
Ahora pues seré sincero
si digo que eres tú su ama.
Mas quizás lo que me frena
es lo que me halla lanzado,
aún sabiendo que mi pena
es el sino del no amado.
¡Qué injusta es la vida!
¡Qué difícil no llorar!
pero con un alma partida
creo poder justificar
que una mente abatida
es lo que me hace pensar
Y mientras yo esto escribo
tú estarás en tu casa.
Yo soñando contigo
y tú sin saber lo que pasa.
Pero lo que me ocurre es nada,
pues eso tengo contigo.
Yo a vos veo un hada,
mas vos a mí, un amigo.