NiñaSanctuary
Poeta adicto al portal
Mi cuerpo se rehúsa a abandonarte.
Me pide que espere un poco más.
Que ignore las heridas mentales
y que no desista de creer
que en algún momento me requerirás.
Mi cuerpo, este cuerpo que
me conecta con el entorno,
que me obliga a sentir el frío, el calor,
o el dolor de que sólo el viento
de él se compadece;
se niega, se encorva, se ciega;
mientras mi alma lucha por dejarte ir.
Irónica manía de vivir
deseando una exterioridad
que deja vacío el existir.
Crujiendo, como un glaciar bajo el sol,
como un gusano sobre las brasas,
bajo la espera del contacto
asiduo y concluyente de tu ser,
pasa el tiempo, ufano, de mis días.
Y en los mejores días de mi vida
(que parecieran por semblante ser los peores),
quiero arrancarme la piel y los temblores,
tumbarles bajo un altar de flores
y así olvidarme por siempre de ti.
Me pide que espere un poco más.
Que ignore las heridas mentales
y que no desista de creer
que en algún momento me requerirás.
Mi cuerpo, este cuerpo que
me conecta con el entorno,
que me obliga a sentir el frío, el calor,
o el dolor de que sólo el viento
de él se compadece;
se niega, se encorva, se ciega;
mientras mi alma lucha por dejarte ir.
Irónica manía de vivir
deseando una exterioridad
que deja vacío el existir.
Crujiendo, como un glaciar bajo el sol,
como un gusano sobre las brasas,
bajo la espera del contacto
asiduo y concluyente de tu ser,
pasa el tiempo, ufano, de mis días.
Y en los mejores días de mi vida
(que parecieran por semblante ser los peores),
quiero arrancarme la piel y los temblores,
tumbarles bajo un altar de flores
y así olvidarme por siempre de ti.