Alex Courant
Poeta adicto al portal
Ganas, amor mío,
tiene mi ciego corazón de hablarte.
Y dejar una a una sus palabras,
sobre la blanca arena de tu oído,
como brazas que brotan de mi pecho,
como estrellas que surgen de mi alma.
Ganas, alma mía,
de poder apresarte tercamente
en el tiempo sin tiempo de mis brazos,
de trepar a tu cima, hasta tus altas cumbres,
y caer a tus pies, hacia tu tallo,
dejándote desnuda como una simple rosa.
Ganas, amiga mía,
de ser un gran diluvio y anegarte,
desde el primer relámpago, hasta la última gota,
con el amor que del amor emana,
para cortar, con un certero tajo,
todo y a todo fruto
que convide la miel de tu gemido.
Ganas, compañera mía,
de hundirme en esta noche, noche adentro,
en la celeste patria de tu vientre,
en el reino divino de tu pubis,
ahogándome en ti, de ti,
con la viva espesura de tu sangre.
Ganas, mujer mía,
de hacer arder el frío de mis días
en la llama gemela de tus pechos,
de sellar a mis labios con tus labios
en el solo silencio de los besos,
de pensar que despierto, mañana tras mañana,
mirándome en tus ojos.
tiene mi ciego corazón de hablarte.
Y dejar una a una sus palabras,
sobre la blanca arena de tu oído,
como brazas que brotan de mi pecho,
como estrellas que surgen de mi alma.
Ganas, alma mía,
de poder apresarte tercamente
en el tiempo sin tiempo de mis brazos,
de trepar a tu cima, hasta tus altas cumbres,
y caer a tus pies, hacia tu tallo,
dejándote desnuda como una simple rosa.
Ganas, amiga mía,
de ser un gran diluvio y anegarte,
desde el primer relámpago, hasta la última gota,
con el amor que del amor emana,
para cortar, con un certero tajo,
todo y a todo fruto
que convide la miel de tu gemido.
Ganas, compañera mía,
de hundirme en esta noche, noche adentro,
en la celeste patria de tu vientre,
en el reino divino de tu pubis,
ahogándome en ti, de ti,
con la viva espesura de tu sangre.
Ganas, mujer mía,
de hacer arder el frío de mis días
en la llama gemela de tus pechos,
de sellar a mis labios con tus labios
en el solo silencio de los besos,
de pensar que despierto, mañana tras mañana,
mirándome en tus ojos.