Loco
Poeta fiel al portal
Sin escrúpulos, sin lealtad, sé de tu destino fatal.
A mi capricho, sólo serás lo que yo quiera,
lo que yo mande, incluso una máscara
vacía de esencia ni nombre.
Castigadora pinto mis labios de ascuas,
me ciño en lycra negra indiscreta
sonriendo al espejo de cuero y bronce
sabiéndome una cruel pantera.
Se ve mi palabra de honor,
pero sólo en mi prominente escote.
Sé lo que quiero: Poder, dinero…
Tener una alfombra de babas a mis pies.
Mi cuerpo, mi sensual balancín de caderas,
es mi arma infalible de bombardeo
a tu sueño de domar a una fiera sibilina.
Y tú sin sentirlo, mutando deprisa serás,
mi reo, mi prisionero ciego,
la carretera sin atascos a mi ego
lleno de oscura libido y deseo.
Usaré tu influencia y mis garras
no dejaran de ti ni las entrañas,
mi vientre se hinchará de tu cartera.
Me vestirás con visones, con diamantes
y oleré a ráfaga de metralleta
de favores y regalos en mi ático
mirando al rio Hudson.
Perderás todo, tu vida a cambio de mentira;
tu familia por noches de teatro
envueltas de mí y de satén por mis curvas
de infarto deslizándose despacio;
tu empresa de Wall Street se irá
consumiendo como el humo de mi cigarrillo;
tu silla opulenta en el corrupto Senado
tambaleará con el son de mis pechos encorsetados;
tu cordura de correcta política
por creerte embaucado que soy tuya.
Aún así me dirás llorando como un niño
que soy tu vida, que me amas con locura.
Un solo beso te sumirá en la esperanza,
mientras una mueca de engaño
se hace dueña de mi boca de sarcasmo.
Sírveme otro Martini muñeco,
ya sabes que mi garganta necesita del hielo,
para apagar mi insaciable sed de oro
y trono de reina de los sueños rotos.
Última edición: