Frankos Roda
Poeta recién llegado
De pie la voz abronca en el atril:
«La vaca, Señorías, quita ozono»,
en réplica un curul: «También el mono».
Al punto el Consistorio..., ¡grey redil!*
Contantes en millones, ocho mil,
—la inmensa mayoría voz sin tono—
cagamos (que en vulgar se llama abono),
y nadie nos reprocha daño vil.
El hombre crea y piensa, luego existe.
Al vulgo cuita: «¡Mire bien qué vota...!».
«¡Prometo trigo!», tima con su ruego.
«¡La Fiesta Nacional!» (de sangre, rota).
«¡Al Pueblo pan y circo, que me insiste!».
Confuso Fénix, loco, torna al fuego.
«La vaca, Señorías, quita ozono»,
en réplica un curul: «También el mono».
Al punto el Consistorio..., ¡grey redil!*
Contantes en millones, ocho mil,
—la inmensa mayoría voz sin tono—
cagamos (que en vulgar se llama abono),
y nadie nos reprocha daño vil.
El hombre crea y piensa, luego existe.
Al vulgo cuita: «¡Mire bien qué vota...!».
«¡Prometo trigo!», tima con su ruego.
«¡La Fiesta Nacional!» (de sangre, rota).
«¡Al Pueblo pan y circo, que me insiste!».
Confuso Fénix, loco, torna al fuego.
* Con todos mis respetos a la política en general, a veces hay grescas Parlamentarias que rayan lo irracional. En este caso es una acomodación a la rima del soneto.