BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
En ti, que han muerto
cien banderas, carcomas
incendiadas de apósitos
mentales, gusaneras indigestas
que practican su endogamia fraudulenta.
Sí, te comen y te devoran
las estrellas combativas de esas
franjas coloridas y triunfales.
Acaso participaste, vástago
de la niebla, en alguno de sus importantes
hitos o de sus concurridos talentos opresores?
Acaso iniciaste su Historia, la historia de tu patria,
con crímenes intolerables o con puñales autodidactas?
No. No, hijo de la niebla, pérfido
destructor de siglas y letreros.
Tu imagen en el espejo apenas refleja
los sacrilegios de una estampa apátrida y perseverante:
nada de caldos patrióticos y sueños asfixiantes.
©
cien banderas, carcomas
incendiadas de apósitos
mentales, gusaneras indigestas
que practican su endogamia fraudulenta.
Sí, te comen y te devoran
las estrellas combativas de esas
franjas coloridas y triunfales.
Acaso participaste, vástago
de la niebla, en alguno de sus importantes
hitos o de sus concurridos talentos opresores?
Acaso iniciaste su Historia, la historia de tu patria,
con crímenes intolerables o con puñales autodidactas?
No. No, hijo de la niebla, pérfido
destructor de siglas y letreros.
Tu imagen en el espejo apenas refleja
los sacrilegios de una estampa apátrida y perseverante:
nada de caldos patrióticos y sueños asfixiantes.
©