guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
El baño está oscuro,
siempre me gustó bañarme sin luz,
ausente y ser uno
con las gotas de agua que caen sin rumbo.
La temperatura del agua es alta,
tan alta que siento punzadas sobre la espalda.
Pequeñas agujas me recorren
y se incrustan en las penas que aquejan
mi inarticulada alma.
Cierro los ojos y lágrimas fictas caen.
Soy uno con el agua, soy afluente,
sinergia, convergía, oxígeno e hidrógeno.
Andrógeno de un tiempo que aun es crío.
El agua está subiendo su nivel,
está casi a la altura de mi cintura,
aun sigue caliente y gentil
como pecho de madre junto a su criatura.
Estoy bajo el agua,
flotando en la oscuridad,
acogido dentro de un vientre de vidrio,
respirando gotas con sabor a lavanda.
Algo se acerca, es magnánimo,
y su nadar violenta las mareas mansas de mi baño.
Una luz nace del cielo que ya no es techo.
Una sombra me mira y un temor me invade.
Un tambor hace eco y vibra mi sangre.
Es una ballena hembra que lenta abre la boca,
que lenta se acerca.
Está llorando y sus plegarías sonoras me reconocen,
me atraen y me engulle en son de venganza.
Todo se puso aun más oscuro,
aun más caliente.
Mi cabeza está al aire y ruidos nacen.
Gente entra a la ballena, irrumpen su ser,
profanan mi trance.
Gente de blanco me saca de las aguas
como feto que nace por cesárea.
Es curioso como mi suicidio se asemeja a mi nacer.
siempre me gustó bañarme sin luz,
ausente y ser uno
con las gotas de agua que caen sin rumbo.
La temperatura del agua es alta,
tan alta que siento punzadas sobre la espalda.
Pequeñas agujas me recorren
y se incrustan en las penas que aquejan
mi inarticulada alma.
Cierro los ojos y lágrimas fictas caen.
Soy uno con el agua, soy afluente,
sinergia, convergía, oxígeno e hidrógeno.
Andrógeno de un tiempo que aun es crío.
El agua está subiendo su nivel,
está casi a la altura de mi cintura,
aun sigue caliente y gentil
como pecho de madre junto a su criatura.
Estoy bajo el agua,
flotando en la oscuridad,
acogido dentro de un vientre de vidrio,
respirando gotas con sabor a lavanda.
Algo se acerca, es magnánimo,
y su nadar violenta las mareas mansas de mi baño.
Una luz nace del cielo que ya no es techo.
Una sombra me mira y un temor me invade.
Un tambor hace eco y vibra mi sangre.
Es una ballena hembra que lenta abre la boca,
que lenta se acerca.
Está llorando y sus plegarías sonoras me reconocen,
me atraen y me engulle en son de venganza.
Todo se puso aun más oscuro,
aun más caliente.
Mi cabeza está al aire y ruidos nacen.
Gente entra a la ballena, irrumpen su ser,
profanan mi trance.
Gente de blanco me saca de las aguas
como feto que nace por cesárea.
Es curioso como mi suicidio se asemeja a mi nacer.